miércoles, 4 de junio de 2014

Burbuja turística: la crisis en España


Burbuja turística? Este tío que se ha equivocado de blog? No! Pero hace ya algún tiempo que ando dando vueltas a la Crisis en España y nuestras fantásticas burbujas, la habrá turística? Yo soy de los que pienso que si, después de reflexionar y leer sobre el tema, creo que la burbuja turística se está alimentando. Es lo que tiene las crisis en España ¿Quién tiene fe ciega a que todo funcionará de por vida sin hacer nada?

Un día escuchando un debate económico, oí a un periodista internacional español ya jubilado que existía otra burbuja más.  Pensaba, otra más? Sí que tenemos burbujas para alimentar la crisis Española! La burbuja Turística.
En google hay poca información sobre este fenómeno apenas he encontrado un puñado de artículos antiguos y alguna noticia actual, aunque no tienen una visión en su conjunto.

Vistas de Peñiscola, asfaltando un paraíso
Resumiendo un poco de investigación googleriana (no puedo decir periodística…), existe un repunte importante del turismo en España, ya que el norte de áfrica hay inestabilidad política. Muchos apuntan que este repunte no es otra cosa que unos turistas prestados de un competidor directo. Pero esto ha supuesto una ganancia en el sector turístico? Realmente no ya que mientras la ocupación hotelera subía el consumo de los negocios que los rodea bajaba. Esto es debido a que el turista que ha llegado es de baja calidad, traídos con un paquete vacacional atrapados en un “todo incluido” y no ayudan a estimulan las economías locales. Cojonudo, esto es lo de trabajar más y cobrar menos!

Pero y los campistas? Como nos influye la burbuja? Es simple, nos influye ya que el sector esta cegado a hacer paquetes vacacionales, en atrapar el turista para subir la estadística de la ocupación año tras año, cuando no se está cuidando el cliente de calidad para que vuelva, es decir nosotros. El ejemplo claro son dos viajes que he hecho este año 2014 con mi caravana reflexionando sobre el tema y buscando “por qué”: Alcossebre (Castellón) y Calella de Palafrugell (Girona).
Pagar la cuenta :-(
En Castellón buscamos sol y playa, pero cuando quisimos ir de visita algún lugar los  centros de información turística te enviaban o al castillo de Peñiscola (carísima su entrada, desangelado en su interior y las vistas que ofrece es de la puñalada urbanística sobre la costa) o a atracciones turísticas situadas a 100km del lugar de pernocta. Lo más interesante que encontré en los alrededores fue el aeropuerto de Castellón, el único aeropuerto que se puede usar  para cualquier cosa menos para hacer volar aviones! En este caso el gobierno local se nota que no está por la labor en conservar el entorno y por mucho que se esfuerce el sector de la hostelería en una política de precios y buen servicio el entorno no invita a repetir.

Lugares que sorprenden
Girona es un caso opuesto ya que la costa brava esconde una infinidad de rincones y atracciones turísticas bien conservadas (el conjunto del faro de Sant Sebastià, en Llafranc, es un ejemplo) pero la hostelería da un servicio hostil a un precio desorbitado. Si sentarte en una terraza significa una puñalada al bolsillo, no son capaces de servirte con una sonrisa y para ir al baño tienes que pasar más controles que en un aeropuerto… Mal  vamos, me cobran mucho y encima parece que les estorbe!
Resumiendo, en el primer lugar no había nada que ver y en el segundo caro y con mal servicio. En el momento que el turista descubra un lugar con sol, mejor servicio y a mejor precio seguro que desaparecerán ya que se los habremos prestado a otro destino turístico.

En mi opinión, si realmente el sector turístico nos importa como país se debe mirar de otro modo. Se tiene que pensar que podemos ofrecer y conservarlo. Una atracción turística no es un medio para sangrar al turista, sino el elemento para que la gente quiera volver o recomendar su visita. Si una parte del sector apodera a los visitantes significará primero el empobrecimiento del entorno, y cuando el entorno no sea atractivo ellos mismos lo dejarán de ser también.  Los campistas veteranos coinciden, antes era mejor.
Como dice Kike Sarasola (empresario hotelero) en sus entrevistas, no se puede reclamar y cobrar un turista de calidad si no sabemos atender con una sonrisa.


Tú piensas que realmente hay burbuja turística?
;-)

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